sábado, julio 07, 2007

Golazo de Aguero, primeros y clasificados


Los coreanos tienen a un tal Kum, pero el verdadero crack es nuestro. Agüero metió un golazo de tiro libre, pero Argentina no jugó bien.

Kun esto, Argentina es candidata. Hubo tanta solidez como sequía en el estreno, show a todo trapo en el segundo y varias confirmaciones en el cierre de la primera fase. Más allá de que Sergio Agüero sea el crack, el más distinto de todos los distintos, el fantasista que empieza a pedir Selección Mayor, el Sub 20 superó a Corea no sólo porque ahora el delantero del Atlético Madrid hasta muestra una faceta dormida, la del arte al ángulo en la pelota detenida, sino porque cuando se cruzó con el primer rival que, motivado por la desesperación de verse en el aeropuerto, lo atacó en serio, se encontró con un Fazio de excelente ubicación para cortar la mayoría de los ataques y con un Romero que no sólo por su la valla invicta empieza a demostrar que es un arquero para ser cam...
Tres partidos, tres letras de la dorada palabrita. Es cierto: Corea del Norte desnudó un desbalanceo que dejó preocupado (y disfónico) a Hugo Tocalli. Con un gol de ventaja, no hubo control de pelota en el medio, ni volantes que se mostraran para recibir, tocar, juntarse, reencontrarse (salvo si Matías Sánchez lograba zafar del ahogo del doble cinco rival), y entonces, Zárate se fastidiaba porque el arquero y los laterales tiraban barandazos. Sin embargo, la diferencia de categoría entre ambas selecciones fue notoria, como seguramente ya no lo será a partir de octavos de final: mientras Fazio y Sánchez daban clases prácticas de anticipo, el
capitán de los asiáticos pinchaba una nube para cortar un pase vertical de Banega. Ni hablar, claro, de la distancia -mucho mayor que la que separa a una letra de la otra en un teclado de computadora- entre nuestro Kun y el Kum norcoreano. Primer tiro libre (¡y primero de la Argentina en todo el torneo de frente al arco!) y golazo. Segundo, y clank, palo y el arco que tiembla. Enfrente, cuando se producía algún desajuste en el fondo argentino, el 7 se preocupaba por remediarlo, gentileza oriental. Claro, también lo ayudaron el 17 y el 11: se sabrá comprender por qué a ellos se los señala con números y no por sus nombres que Dios les dio...
Hubo cierta tendencia, solucionable, a la jugada individual, como sucedió en el debut. También, situaciones como para definir la historia sin sufrir hasta la última bola, aunque el primer lugar del grupo no estuviera en riesgo si se empataba: otro clank en una contra de Banega, un gooouuuh de Agüero, una gambeta larga de Mauro al arquero... Pero faltaron la química y la combustión de la goleada ante Panamá, que no sólo sirvió para inflar el pecho de confianza sino para demostrar que, cuando sus estrellas se deciden a abrir la puerta para salir a tocar, pueden transformar a este equipo en uno estelar. Polonia, este jueves en Toronto, será la primera de las cuatro letras que faltan para el baño de gloria.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

que decirte el amor que te tengo es inesplicablecada ves q te veo donde sea lloro tu sonrriza ilumina mis ojitos..no sos mi idolo x q no entiendo nada de futbol pero si se q en mi corazoncito hay un lugar q a la distancia lo ocupas vos..nada no me importa cuanta plata tengas me huviese encantado haberte descubierto siendo nadie pero yo te vi siendo un crak en el (c.a.i)con esto mi ilucion crece un poquito mas ...fi